jueves, abril 08, 2010






¡OJO QUE HAY VIEJOS QUE PARECÍAN BUENOS PERO QUE SON MALOS!


Una buena cantidad de hombres y mujeres a medida que envejecen van blanqueando su condición de malos, intolerantes, ruines. ¿Por qué? Una de las razones que intuyo es que, pasadas las tres cuartas partes de una vida el género humano se da cuenta tardíamente de que las buenas acciones lejos de prodigar recompensas, como lo prometen la mayoría de las religiones, en el mejor de los casos producen resultados neutros. Entonces el hombre y la mujer, una vez que ha realizado ese triste descubrimiento, o comprobada la añosa sospecha, se desprende por fin de las hipocresías que adornaron sus vidas, dejan de temer el mostrarse francos y dicen la verdad sin novocaína. No temen ofender. El axioma que gobierna ahora sus vidas es tan ridículo como “mi principal virtud es la sinceridad”. Qué otra cosa sino es lo que hacen las suegras con sus nueras: nena no deberías ponerte ese vestido que te hace gorda; nena, deberías quedarte con tu hija en vez de salir tanto… Esa no es sólo una señora sincera, es una vieja mala. Observad a Marcos Aguinis, un escritor del montón, autor de alguna novela más o menos, cómo ha agudizado su intolerancia con el paso de los años, o como la ha legitimado, una muestra de la cual se aprecia en sus últimos libelos en forma de ensayo cuyo nombre no recuerdo. ¿Y Mirtha Legrand? Era la dulce estrella del cine argentino que ocultaba muy bien su condición hasta que el público vio su verdadera cara cuando dijo mierda-carajo en un arranque de diva histérica y caprichosa, y a quien hoy le importa nada Honduras –porque le importa nada la democracia- afirmación que emitiera hace un tiempo en su programa de gente que puede comer. Fue el de chiquita un arranque de falta de diplomacia y educación que más que sinceridad es grosería. mariano grondona era un conductor que casi había hecho olvidar su condición de autor del comunicado 150 que ungía a Onganía como usurpador del gobierno en 1967. Cuando se independizó de neustadt se propuso captar a la mayor porción de la audiencia posible para lo cual se disfrazó de políticamente correcto, criticó a los militares, pidió perdón si alguna vez simpatizó con los golpes (esa mera cuestión invalida la tarea futura de cualquier abogado -y profesor- puesto que no se puede confiar en un leguleyo que desconoce la Constitución, que es la ley que da origen al sistema legal en su integridad), y recibió en su programa a madres y parientes de desaparecidos para, veinte años después, minimizar con desprecio la cantidad de muertos, diciendo que no habían sido ni tres mil, como si una precisión sobre el número tuviera alguna influencia sobre la dimensión del crimen. Ahora, de viejo, sabiéndose impune, tiene la voluntad expresa de despegarse de su anterior “defensa” de los derechos humanos. Pero no lo mira nadie porque está en una señal de cable marginal. Menos mal.






6 Comments:

Blogger Numa said...

¿Y que nos queda a los que odiamos a la humanidad desde chiquitos?

8:51 p. m.  
Blogger estejulioesuno said...

esos quizás se vuelvan buenos cuando viejos. Enhorabuena!

9:28 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

yo creo q depende de la vida q tuvo pero es seguro q se acentua todo en la tercera edad.

10:45 p. m.  
Blogger estejulioesuno said...

eso!

11:20 p. m.  
Blogger bonito lunch said...

la gesta del marrano esta bueno.

7:29 p. m.  
Blogger estejulioesuno said...

respeto tu opinión, a mí me gustó poco. 5 puntos

8:30 p. m.  

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